
Mi amigo, el fotógrafo Gary, llegó al restaurante por un pescadito frito con arroz, ensalada y ajicito. Para tomar pidió una jarrita con emoliente. “María, la inteligencia artificial llegó para quedarse. Esta tecnología ha revolucionado casi todos los campos de la ciencia y del quehacer humano. Desde el cine, la banca, las finanzas y la industria, pasando por la literatura, las artes y también los viajes espaciales.
Sobre todo ha tenido (y tendrá) un impacto impresionante en las comunicaciones, al punto de que la está redefiniendo. Sus posibilidades son inconmensurables. Las distintas profesiones pueden aprovecharse de la IA para mejorar su trabajo, desde el derecho, la ingeniería, la medicina, la arquitectura, la biología y la química. Pero así como hay cosas buenas, también están las malas.
Las mafias están usando esta innovación para robar y estafar a los incautos. Utilizando diversos programas pueden clonar con un nivel de verosimilitud espectacular la voz de la gente, de modo tal que pueden retirar dinero de las cuentas bancarias, hacer préstamos de dinero, comprar online y hasta vender propiedades.
Esto dificulta que las personas interactúen de forma segura. Y es probable que las estafas se vuelvan más sofisticadas en unos años. Por ejemplo, el ChatGPT se entrenó con grandes cantidades de voz humana. Sus algoritmos identifican patrones para aprender a interactuar con los humanos de forma natural. Ante una pregunta, este puede responder como lo haría alguien humano. Algunos consejos:
- Tenga contraseñas seguras y únicas para sus cuentas o use un gestor de contraseñas.
- Verifique la identidad de las personas que lo contactan. Haga preguntas o llame directamente a sus teléfonos.
- Establezca una palabra clave verbal con sus familiares o amigos para comprobar la autenticidad de una llamada o mensaje.
- Evite compartir información personal, no comparta información en exceso en las redes sociales.
- Restrinja su configuración de privacidad en las redes sociales y no descargue aplicaciones de dudosa procedencia”. Gary tiene razón. Me voy, cuídense.
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