
Este Búho necesita ‘frenar la combi’ ante la vorágine que resulta la vida de un periodista en este caótico país. La delincuencia nos agobia día tras día. La política es una soga al cuello para los peruanos. Estamos –como bien decía el influencer Carlos Orozco en entrevista con este diario– en una anarquía. El ciudadano de a pie está a su suerte o, mejor dicho, a la suerte de organizaciones criminales que rastrillan sus armas de fuego, y otras de saco y corbata que rastrillan leyes contra el pueblo.
El Perú se ha convertido en Ciudad Gótica. Por eso, hace un par de noches me senté frente a mi televisor y miré nuevamente ‘Batman’, del director Matt Reeves, e interpretado por el galán de entonces Robert Pattinson. El filme en su estreno fue recibido con elogios por la crítica mundial, las que sostenían que no tenía nada que envidiarles a las mejores cintas del héroe dirigidas por Tim Burton y Christopher Nolan, que parecían insuperables francamente.
El crítico Luis Martínez, del diario español El Mundo, lo definió así: ’The Batman acaba de ser un deslumbrante y soberbio espectáculo al anochecer, una obra maestra que no es más que una antiobra maestra’. Este columnista tiene recuerdos entrañables del hombre murciélago, pues de niño no me perdía ni un capítulo de la serie de TV que daban a las siete de la noche. Se emitió inicialmente por la cadena ABC desde 1966 hasta 1968 con un total de tres temporadas de 120 capítulos.
Ningún niño se perdía las aventuras de Batman, al que veíamos en tremendos televisores en blanco y negro. Era una serie sicodélica que, para parecerse al cómic original de DC, sobreponía en las peleas letras como ¡¡Clach!!, ¡¡Pum!! ¡Bang!, ¡Wow!, a cada golpe que repartían Batman y su fiel Robin, ‘el chico maravilla’, con mucha música sicodélica de fondo.
Los villanos eran de antología y serían los causantes de que las posteriores películas de Batman tuvieran tanto éxito taquillero. El Guasón de mi niñez lo interpretaba César Romero y era más bufón que asesino y un resentido social, como lo fueron los Guasones que interpretaron para la posteridad el fallecido Heath Ledger y Joaquin Phoenix.
Pero no solo Guasón era un villano de aquellos. Los otros villanos imperecederos: Acertijo y sus diabólicas adivinanzas, Gatúbela, el Pingüino. Todos esos malhechores fueron interpretados décadas después por estrellas de Hollywood, como Jack Nicholson, Michelle Pfeiffer, Danny DeVito, Arnold Schwarzenegger.
Batman un fenómeno mundial
En aquellos viejos años de mi niñez, junto a mis amiguitos buscábamos las chapitas de la gaseosa Coca-Cola. Si te tocaba una con premio, podías canjearlo por una capa de Batman y a más chapitas, la máscara y el uniforme completo. Batman se convirtió en un fenómeno mundial y de merchandising hasta el día de hoy.
El ser considerado el más humano de los DC Comics lo hacía más atractivo al público. La única diferencia era que Bruno Díaz (Adam West) era un millonario filántropo que junto a Ricardo Tapia (Burt Ward) combatían a los criminales desde el sótano de una gran mansión, del que salían raudamente a bordo de un extraordinario auto denominado Batimóvil.
Cómo olvidar a su querido mayordomo Alfred y al comisionado Fierro, la tía Harriet y el jefe de policía O’Hara, los únicos que conocían su verdadera identidad. En plena época hippie y el paso a la tele a color, Batman se convirtió en un ícono de la cultura pop. Definitivamente la serie marcó nuestra infancia con ese Batman de carne y hueso.
En nuestro país, la parodia que hacía Jorge Benavides con Felpudini sobre aquella serie es recordada hasta hoy. No hubiera imaginado en mi niñez que en pleno siglo XXI este país se parecería tanto a Ciudad Gótica, en donde el crimen campea a sus anchas, pero con la gran diferencia de que no hay un Batman que nos salve. Apago el televisor.
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