
A medida que envejecemos, es normal notar cambios en la memoria, pero envejecer no significa perder agilidad mental. El cerebro, como el cuerpo, necesita ejercicio para mantenerse activo.
Mantenerse estimulado cognitivamente mediante la lectura, los juegos de lógica y el aprendizaje de nuevas habilidades ayuda a fortalecer las conexiones neuronales.

Desde la psicología sabemos que la memoria no solo depende del cerebro, sino también de las emociones. El estrés y la ansiedad pueden afectar a la capacidad de recordar, por lo que es esencial practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración consciente.
El bienestar emocional también desempeña un papel fundamental. Mantener relaciones sociales, compartir experiencias y sentir un propósito en la vida ayudan a fortalecer la memoria.
Una alimentación sana, un sueño reparador y la actividad física completan el camino hacia un envejecimiento mental activo y positivo.
MÁS INFORMACIÓN:
5 Ejercicios para combatir la flacidez de los brazos después de los 40 años
Hipernatremia: el peligro de un exceso de sodio en la sangre
¿Qué es la Microbiota? ¿El otro cerebro? ¿Es la flora intestinal?